? Las mejores Tarjetas de crédito online – Lista actualizada 2019!

Si estás pensando en hacerte con una tarjeta de crédito, debes saber que internet, a día de hoy, da muchísimas oportunidades. Hoy, te contamos todo lo que debes saber sobre las tarjetas de crédito online (y, por supuesto, también offline). ¡Sigue leyendo!

¿Son las tarjetas de crédito para conseguir dinero gratis?

Ciertamente,  una tarjeta de crédito es una manera rápida, fácil y segura para obtener dinero de inmediato. No obstante, has de vigilar que la tarjeta de crédito que solicites tenga unas condiciones ventajosas para ti y que la devolución del crédito no suponga gastos asociados.

También, has de tener en cuenta que la concesión de una tarjeta de crédito no es automática, ya que la entidad emisora ha de asegurarse de que contarás con solvencia económica suficiente para devolver el dinero en el plazo establecido.

Así que la respuesta a la pregunta de si puedes obtener dinero gratis mediante una tarjeta de crédito es un sí pero con matices: el primero es que te permita afrontar el crédito sin gastos extra asociados (entonces ya no sería gratis) y el segundo que pases un examen de riesgos por parte de la entidad.

¿En qué consiste dicho examen de riesgos? Básicamente, el banco comprobará que puedes hacer frente al crédito y devolverlo sin ningún problema en el tiempo establecido. Para comprobarlo, analizarán datos como tus nóminas e ingresos, existencia o no de deudas anteriores, perfil financiero…

Aunque te adelantamos que todas las entidades te realizarán este examen, también has de tener en cuenta que los requisitos para aprobarlo pueden variar enormemente de una entidad a otra. E incluso dentro de la misma entidad, de un tipo de tarjeta a otra.

Por eso, elige siempre una tarjeta acorde a tus posibilidades, tu estilo de vida y perfil financiero. Si solo quieres una tarjeta de crédito para afrontar algunos gastos pequeños cada mes, no necesitarás un límite muy alto. Además, el banco solo te concederá aquella tarjeta que puedas asumir.

Y siempre ten en cuenta esta premisa: cuanto menos tardes en devolver el crédito, mejor. ¿Por qué? Por una sencilla razón: la devolución del dinero en el mismo mes o en un corto periodo de tiempo (establecido por la propia entidad) garantiza que podrás saldar tu deuda sin intereses.

Por lo tanto, será para ti asumir una deuda ligeramente mayor cada mes pero liquidarla en menos tiempo y no pagar nada más, que pagar una cantidad menor cada vez, a la que añadirás el pago de intereses. En función de tus gastos e ingresos, tú deberás decidir qué es lo que más te conviene.

¿De qué formas puedo devolver la deuda de la tarjeta de crédito?

Como ya te hemos adelantado, hay más de una manera para devolver el crédito de tu tarjeta. Estudia bien tus opciones y tus circunstancias antes de decidirte por una u otra, ya que no siempre te convendrá la misma. Por ello, asegúrate de que puedas cambiar la forma de pago si lo necesitas.

Pero si quieres no pagar de más por obtener dinero por adelantado de tu tarjeta de crédito y que la transacción sea gratis, lo mejor sin duda es que escojas el pago mensual entre todas tus opciones. ¿Qué quiere decir esto? Significa que toda tu deuda será saldada de una sola vez en el mes siguiente.

En otras palabras, todas las compras que hagas en febrero, se sumarán a tu cuenta de la tarjeta de crédito y deberán ser saldadas a principios de marzo, normalmente entre los días 1 y 5 del mes. Mientras no rebases el límite de tu tarjeta de crédito, no habrá ningún problema.

Eso sí, lo más idóneo es llevar un buen control de gastos durante todo el mes, ya que no puede dar la impresión de que estamos gastando muy poco al realizar pagos pequeños. Pero muchos granos de arena hacen una montaña, y podríamos vernos afrontando una gran deuda el mes siguiente.

La mayor y principal ventaja de elegir el pago mensual para la deuda de tu tarjeta de crédito, es que en la gran mayoría de los casos, no conllevará gastos asociados ni el pago de intereses, ya que dicha deuda será saldada muy pronto. Consulta con tu banco o entidad que esto siempre sea así.

Hay otra manera de efectuar la devolución de la deuda, y es mediante pago aplazado. ¿Qué significa? Que tú acuerdas con tu banco el plazo en el que deseas devolverla , o bien estableces una cuota fija o un porcentaje de tu deuda para ir devolviéndola mes a mes, hasta que sea saldada por completo.

Esta opción, que a priori puede resultar más ventajosa porque te permitiría vivir más desahogado mes a mes, tiene mayor probabilidad de llevar consigo unos intereses asociados. No obstante, dependerá de las condiciones de tu tarjeta y del plazo que elijas.

Si estableces cuotas más mayores de la deuda para devolverlas en menos meses, o si escoges desde el principio un plazo menor, lo más probable es que no tengas hacer frente al pago de intereses o que estos sean mucho más bajos. Como te decíamos antes, cuanto menos tiempo, mejor.

¿Hay diferencias entre las tarjetas de crédito y las de débito?

Sí, hay varias diferencias entre las tarjetas de crédito y las de débito. Aunque sorprendentemente, todavía muchas personas no sabrían decir cuáles  o no conocen las características fundamentales de cada tipo de tarjeta.

La principal diferencia entre una y otra es que con las tarjetas de débito solo puedes disponer del dinero que tengas en tu cuenta bancaria en el momento de la compra. Como es evidente, cada tarjeta tiene sus propias condiciones y matices, como veremos a continuación.

En algunas entidades, si te quedas sin fondos en tu tarjeta de débito, puedes permanecer durante un periodo al descubierto en el que puedes seguir haciendo uso de ella. Eso sí, en números rojos. Por lo tanto, lo más seguro es que te apliquen intereses de demora.

Por esta razón, aunque la tarjeta de débito te permite un mayor control de los gastos, no es la mejor opción para pagar nada por adelantado, ya que las comisiones por dejar tu cuenta al descubierto más los intereses incrementarán con creces tu deuda.

¿Qué quiere decir esto? Si tienes 1000 € en tu cuenta y deseas pagar 1500 € para un nuevo equipo informático, en ese momento no podrás comprarlo. Y si lo haces, ten en consideración que dejar tu cuenta al descubierto por esa cantidad no te saldrá rentable, debido a los intereses asociados.

En cambio, si dispusieses de una tarjeta de crédito, podrías comprar ese mismo equipo informático y a ese precio, para ir devolviendo la deuda en cómodos plazos o bien pagar esos 1500 € de una vez a principios del mes que viene, sin intereses (o muy reducidos) cuando ya hayas ingresado la nómina y dispongas de más liquidez.

Evidentemente, y como ya te argumentábamos en párrafos anteriores, deberás respetar los límites del crédito de la tarjeta, que ya vendrán establecidos de serie o regulados según tus condiciones económicas y financieras.

¿Y entre las tarjetas monedero y las tarjetas de crédito?

¿Recuerdas cuando hace años recargábamos el saldo de nuestro teléfono móvil? Hacíamos llamadas, enviábamos SMS, y cuando se agotaba recargábamos más dinero si queríamos. En ocasiones, podíamos estar mucho tiempo sin recargar el saldo, según nuestras circunstancias.

Pues con las tarjetas monedero es lo mismo, solo podemos usarlas si previamente hemos cargado dinero en ellas. Con esta tarjeta no hay “extras” que valgan: nunca podremos gastar más dinero del que hayamos recargado en ellas. Sin descubiertos ni aplazamientos.

Al no estar vinculadas con nuestra cuenta bancaria, las tarjetas monedero son una opción muy segura para realizar las compras por internet. De hecho, su gran popularidad se debe a que muchas personas las usan exclusivamente para esto.

Ya que, en el peor de los casos, si roban nuestra tarjeta monedero o sus claves, solo podrán gastar hasta consumir el dinero que hayamos precargado en ellas, sin comprometer la seguridad de nuestras cuentas bancarias. Como mucho, habremos perdido el dinero que había en ellas.

Por ello, muchas personas optan por solicitar una tarjeta monedero y cargarla con pequeñas cantidades, según sus necesidades de compra. Así, se aseguran mayor tranquilidad y control de su dinero y sus gastos online.

¿Es posible obtener una tarjeta de crédito sin cambiar de banco?

Esta es una pregunta que se hacen muchísimas personas. De hecho, hace algún tiempo no tan lejano no era posible ya que los bancos vendían sus propios productos financieros solamente a sus clientes. Esto provocaba una situación que te vamos a explicar a continuación.

Pongamos que eres cliente de la entidad “A”, pero un día recibes publicidad o simplemente algún familiar o amigo te recomienda las condiciones de la tarjeta de crédito de la entidad “B”. Como dichas condiciones te parecen favorables, acudes a la entidad “B” para informarte.

Lo primero que te iban a preguntar es si eres cliente de ellos, al decirles que no, te contestarían que esa tarjeta de crédito y todos los beneficios que lleva asociados están pensados para ser disfrutados por sus propios clientes, y, que si no lo eres no pueden ofrecértela.

Entonces, llegado este caso, tienes dos opciones diferentes: o renuncias y vuelves con tu banco a ver qué tarjeta pueden ofrecerte ellos (aunque sus requisitos y condiciones te interesen menos que los de la entidad “B”) o comienzas toda la gestión pertinente para cambiarte de banco.

Esta última es una opción incómoda, inconveniente e injusta, pero por desgracia era lo que había que hacer unos años atrás en el caso de que te interesase mucho obtener esa tarjeta de crédito: abrir una cuenta bancaria nueva y, por supuesto, soportar los gastos que esto conllevase.

Ya sabes que en muchos casos existen multitud de comisiones como, por ejemplo, de apertura, de mantenimiento, por descubierto, e incluso de cierre. Parece probable que precisamente este fuera el verdadero negocio de las entidades que ofrecían tarjetas de crédito muy ventajosas.

Por suerte, los tiempos han cambiado. Hoy por hoy no tienes por qué limitarte a las condiciones tiránicas de ninguna entidad bancaria. La competencia y el desarrollo de los mercados financieros han permitido una evolución que hasta hace poco parecía impensable.

En pleno año 2019 puedes disfrutar de tarjetas de crédito concedidas por entidades con las que no tienes contratado ningún otro producto. ¿Cómo es posible? Muy sencillo: esas tarjetas de crédito están vinculadas a la cuenta bancaria que tú elijas.

Y esta cuenta bancaria, por supuesto, puede pertenecer a cualquier banco del que tú seas cliente. Así de fácil y así de rápido. ¿No es genial? Ahora existe total libertad en este sentido y tú tienes la sartén por el mango. Si las tarjetas de crédito que ofrece tu entidad no te interesan, puedes solicitar información en otro lugar e iniciar el proceso de solicitud.

Ni tu banco de toda la vida ni el otro banco van a poner ningún inconveniente: tú decisión es solamente tuya, aunque unos y otros traten de convencerte para que contrates este producto financiero con ellos. Queda de tu mano tomar la elección que más te convenza.

Sin embargo, sí te recomendamos que te informes bien, porque no todos los bancos ofrecen este tipo de tarjetas sin cambiar de banco. Haz una búsqueda rápida en internet y comprueba cuáles son las tarjetas que puedes vincular a la cuenta bancaria de otra entidad.

Con esto queremos decir que, si en cualquier lugar te imponen que debes ser cliente para poder solicitar sus tarjetas, debes saber que tienes muchísimas más opciones que no te exigen este requisito. Al contrario, encontrarás muchas otras alternativas que además te lo ponen muy fácil.

¿En qué sentido? Pues dichos requisitos suelen ser muy sencillos de cumplir, además, este tipo de tarjetas del que te hablamos suelen ser gratis y de fácil aprobación: todo el proceso se lleva a cabo de forma online y, sobre todo, ágil y cómoda para ti.

Así que, si tenías dudas en este sentido, despídete definitivamente de ellas porque existe la posibilidad que te hemos comentado. Elije libremente con quién quieres contratar cada cosa y no permitas que te aten con nada que no te interese o incluso que te pueda causar perjuicios.

Tus asuntos económicos son importantes, debes prestar atención a las condiciones, es fundamental para evitar cargos indeseados o sorpresas desagradables. Recuerda que el único responsable eres tú y cuando das tu consentimiento por escrito o de forma verbal, antes tienes que haber leído toda la letra pequeña al detalle. ¡No dejes que se te escape ni un solo punto!

Con todas las opciones que están disponibles hoy en día, no debes conformarte con cualquier cosa. Tus ahorros, tus gastos y tu situación financiera merecen que les dediques un poco de tiempo para tomar la decisión que más beneficiosa sea para ti.

¿Existen las tarjetas de crédito gratis?

Todavía quedan muchas cosas gratis en la vida, por imposible que parezca. Y no hablamos de la amistad, el amor o el aire que respiramos, todo eso de momento no tiene precio, pero tampoco nada que ver con el dinero. Nos referimos a las tarjetas de crédito.

Claro que no todas lo son. Dependiendo de la entidad pueden llevar costes asociados o no. Anteriormente era habitual que todas llevasen cargos por apertura, por mantenimiento, por descubierto, también por cierre y por cuota anual.

Al final todas las ventajas que este tipo de tarjetas puedan tener, se ven diluidas por los importes que generan los gastos que te acabamos de comentar. ¿Dónde está el beneficio para el tarjetahabiente, entonces? Lamentablemente es posible que el beneficio no recaiga exactamente en él.

Por eso, lo más conveniente para ti es elegir una tarjeta de crédito gratuita. De esta manera, no tendrás que preocuparte nunca más por las cuotas de apertura ni por las cuotas mensuales. Tranquilidad, pues es cierto que sí existen. Y cuentas con un buen repertorio para elegir.

Aun así, ¡cuidado! Antes de adquirir cualquier tarjeta de crédito deprisa y corriendo, asegúrate de que realmente es gratuita y no conlleva condiciones y cargos ocultos que no leíste a tiempo. Y por supuesto, ante la duda, pregunta abiertamente a la entidad emisora.

Debes saber que muchas entidades ofrecen tarjetas con cuotas gratuitas solo el primer año. Al cabo del tiempo (concretamente doce meses exactos después), llegará a tu extracto un cargo que puede oscilar entre unos pocos euros a una cantidad mucho más considerable.

Insistimos una vez más de que no te olvides de revisar muy bien la letra pequeña, pues esta es una práctica muy común entre los bancos. No se trata solo del disgusto al descubrir por sorpresa un nuevo cargo. Contemos también con el descontento al tener que pagar por disponer de nuestro propio dinero.

Otro punto a tener en cuenta, y que mucha gente pasa por alto, es que muchas de esas tarjetas supuestamente gratuitas exigen que el cliente realice un consumo mínimo anual. De otra manera, se te cargarán comisiones por su uso. Otra vez, ten mucho cuidado, pues no es algo tan fácil de evitar si no llevas un control exhaustivo de tus gastos.

Por lo tanto, encontrar una tarjeta sin cuotas ni cargos o intereses escondidos deberá ser nuestra máxima, sin menospreciar todos los beneficios añadidos que una tarjeta de crédito lleva incluidos. No por ser gratuitas significa que traigan consigo menos ventajas.

Aunque no es una opción tan común, presta también atención a otros extras (totalmente innecesarios, por cierto) de tu tarjeta de crédito. Si solicitas un estampado o un diseño personalizado, eso repercutirá en sus comisiones. Céntrate en sus ventajas más prácticas. Quieres una tarjeta de crédito gratuita, no de último diseño.

No olvidemos tampoco la necesidad de hacer duplicados gratuitos de nuestras tarjetas de crédito. Seguramente querremos repartir una tarjeta vinculada a la misma cuenta a varios miembros de la familia. Así, les protegemos frente a cualquier emergencia y situación.

También puede darse el caso de que por accidente perdamos, dañemos o nos roben nuestra tarjeta de crédito. Ahora imagínate el desembolso económico que deberíamos hacer para reponer una o varias tarjetas, en el que caso de que nos cobrasen su sustitución o duplicado.

Por eso, no nos dejemos engañar a simple vista por una mera cuota de apertura o de mantenimiento gratuita. Podrían estar refiriéndose solo a la tarjeta principal, y no a las secundarias, sin importar el momento de adquisición o la causa por la que la solicitemos.

Mucho ojo también con nuestros viajes al extranjero. Ciertamente, es una situación mucho menos común y en la que no solemos pensar al solicitar una tarjeta de crédito. Sin embargo, no es menos importante, ya que su uso fuera del país podría acarrear grandes comisiones.

No te fijes únicamente en que sea aceptada mundialmente. Asegúrate también de que tanto la retirada de efectivo en cajeros, como el pago en establecimientos estén totalmente exentos de costes y comisiones aparte. O al final, esa visita a la tienda de souvenirs te saldrá muy cara.

Sin cuotas de apertura o mantenimiento, sin consumo mínimo anual ni comisiones por duplicados o por su uso en el extranjero. Hoy en día sí es posible encontrar muy buenas tarjetas de crédito gratuitas. Lo que parecía una utopía hace unos años, hoy está a la orden del día.

¿Puedo obtener una tarjeta de crédito con ASNEF?

Seguramente disponer de una tarjeta de crédito a la mayor brevedad es un asunto que te importa, ya que es una herramienta muy útil para posibles imprevistos, gastos de urgencia o un plus de seguridad en nuestros viajes al extranjero.

 

A priori, la respuesta es no. Conseguir una tarjeta de crédito convencional estando en el fichero de ASNEF es prácticamente misión imposible. Para ello, lo primero que tendrías que hacer sería liquidar tu deuda o salir de ASNEF sin pagar, aunque te recomendamos lo primero.

Dicho esto, además de no estar en dicha lista, debes observar que cumples una serie de requisitos. Estos suelen ser generales para cualquier banco o entidad, aunque siempre habrá donde tengas que cumplir unos criterios extra.

Además de no figurar en ninguna lista de morosos, los requisitos estándar son ser mayor de edad y contar con una nómina o pensión. Podrías iniciar los trámites, pero el banco comprobará siempre estos tres puntos, por lo que te denegarían la tarjeta automáticamente.

No olvidemos que al fin y al cabo los bancos son entidades privadas que te concederían dinero a crédito. Es decir, te lo prestan por un período de tiempo más o menos breve, para requerírtelo semanas, meses o años más tarde, normalmente con intereses.

Por ello, necesitan de cierto aval o garantía. Algo que les asegure que ese dinero será devuelto. Por supuesto comprobarán que tienes una fuente de ingresos recurrentes, pero sin lugar a dudas, en el 100% de los casos consultarán la lista de ASNEF.

¿Incluso así quieres intentarlo? Antes de nada, te avisamos de que no será nada fácil. Por lo tanto, Ve con la cabeza muy mentalizada en que la resolución será finalmente negativa. No obstante, hay unas pautas a seguir por si todavía confías en tus opciones.

Siempre, por encima de todo, sinceridad. Recuerda que el banco lo investigará y descubrirá igualmente, así que no es necesario aparentar. Expón tu caso con total claridad, así como las causas que te hicieron estar en dicha situación.

Comunica así mismo el estado de tu deuda, si está recurrida, el importe pendiente de liquidar y todo lo necesario para clarificar tu situación y, sobre todo, su futuro inmediato. También entra en juego tu nómina actual, con la que preverán si podrás hacer frente a tu deuda a corto plazo.

Aunque se da por entendido, como en cualquier situación en la vida, será imprescindible una actitud cordial por tu parte en todo momento. Es normal sentir tensión, pero recuerda: los empleados del banco no están para juzgarte, y menos aún si te muestras colaborativo.

¿Ya lo has intentado y no ha funcionado? Aún queda una alternativa excelente. De hecho, te recomendamos que, si estás en ASNEF, esta sea tu primera opción. Hoy en día, existen las tarjetas de crédito online rápidas. Se piden por internet en minutos. Además, encontrarás gran variedad de plataformas online entre las que elegir.

En cuanto te registres, lee bien los requisitos y rellena el formulario de solicitud al detalle.  Si tu solicitud es aprobada, recibirás una respuesta favorable muy pronto y te enviarán automáticamente la tarjeta a tu casa o a donde prefieras.

Como ves, es un trámite sencillo y seguro. Se trata de una tarjeta de crédito como tal en formato físico, además la ventaja de disponer de dinero por anticipado es la misma. Eso sí, sé consecuente con tus ingresos y el resto de tus gastos del mes siguiente, para evitar sorpresas desagradables.

Aunque sin duda es algo a tener en cuenta como solución temporal a la falta de liquidez, no olvides poner al día tu situación en ASNEF. Una vez abandones la lista, podrás solicitar una nueva tarjeta de crédito sin complicaciones y con garantías.

Si bien es cierto que la tecnología y el mundo digital nos lo ponen cada vez más fácil para obtener dinero inmediato, estarás de acuerdo con nosotros en que pocas cosas valen tanto como la tranquilidad de saberse libre de deudas y, por tanto, de preocupaciones.

¿Qué otras ventajas tienen las tarjetas de crédito de fácil aprobación?

Ya hemos visto que este tipo de tarjetas de crédito se pueden solicitar sin necesidad de cambiar de banco, porque puedes vincularlas a tu cuenta bancaria, pertenezca esta a la entidad que pertenezca. Hemos comprobado también que no es necesario pagar por una tarjeta de crédito.

Ni gastos de apertura ni comisiones de ningún tipo, ni siquiera cuotas trimestrales o anuales o posibles duplicados de tarjetas que puedas necesitar por cualquier motivo. No pagues por algo que ya se ofrece en multitud de compañías de forma gratuita. ¡No tiene sentido que te cobren por manejar tu dinero! Libérate de gastos innecesarios y verás cómo influye en tu ahorro.

Además, has podido leer con tus propios ojos que este tipo de tarjetas se conceden incluso a personas que están registradas en ASNEF. Hemos derribado el mito de que es imposible que se te conceda ningún tipo de crédito si te encuentras en esa lista de morosidad.

Como ya sabes, existen entidades para las que ASNEF no es ningún impedimento ya que se basan en otros parámetros que nada tienen que ver con la inclusión (a veces dudosamente legal) de los solicitantes en estos archivos compartidos por algunas entidades de crédito.

Bien, entonces ¿qué otras ventajas tienen las tarjetas de crédito de fácil aprobación? Apenas sí hemos mencionado por encima que se trata de procesos de solicitud y aprobación tremendamente rápidos. En la mayoría de los casos, reunir la documentación necesaria no te llevará nada de tiempo

¿Por qué? Sencillamente porque no estamos hablando de papeleo y requisitos complicados. Apenas te hará falta tu documento de identidad español (ya seas español o extranjero, DNI o NIE) que acredite que resides de forma legal en este país.

Es posible que en algunos casos te soliciten también un documento que acredite la titularidad de la cuenta bancaria a la que vas a ligar la tarjeta de crédito. En algunas ocasiones, sobre todo si estás en ASNEF, es probable que te pidan una prueba de ingresos constantes, como puede ser tu nómina.

¿No tienes nómina? También es válida la pensión, y, dependiendo de la entidad, incluso la prestación económica del desempleo o cualquier forma que tengas de demostrar cierta solvencia económica. Si no estás en ASNEF, entonces es bastante posible que directamente no te pidan nada de todo esto.

Así que relájate, con apenas uno o dos documentos a los que puedes hacerle una foto, ya has reunido los archivos necesarios que tienes que enviar para solicitar tu tarjeta de crédito. Eso sí, debe ser una foto o escaneado completamente nítido. Evita los reflejos no usando flash y sé lo suficientemente cuidadoso como para no recortar de más ninguno de los cuatro bordes.

El paso siguiente es rellenar el sencillísimo formulario y adjuntar los archivos. Toda la información será recibida por el departamento de riesgo de la entidad concesora de inmediato. Te llegará un email de confirmación o un SMS al teléfono móvil que hayas facilitado ¡Estate atento!

En esta primera comunicación te dirán que han recibido correctamente la documentación y que pasan a evaluarla. Apenas pasarán unos pocos minutos hasta que tengas tu respuesta. En el caso de que no sea afirmativa es probablemente porque algún documento no es correcto o porque necesitan solicitarte algo más. La tasa de aprobación es altísima, así que no tienes por qué preocuparte.

Lo mejor de todo es que solamente tardas nada en todo este proceso, ya que las tarjetas de fácil aprobación son muy accesibles para casi todo tipo de público. Y hablando de esto, es obvio que también debes de ser mayor de edad para solicitar una.

Una de las ventajas que más nos gustan de este tipo de tarjetas es que se no tienes que ir a ninguna parte para solicitarlas, y tampoco para que te la entreguen. Sin esperas y tampoco desplazamientos. Vivimos por suerte en el siglo XXI y esto se ve reflejado en la inmediatez en todos los sentidos.

Inmediatez de respuesta, pero también de solicitud. Desde tu casa, tu puesto de trabajo o, en realidad, desde cualquier lugar desde el que te puedas conectar a internet con cualquier tipo de dispositivo: un ordenador, una tablet, un teléfono inteligente… tú eliges.

Fácil, rápido, cómodo, conveniente y gratis. ¿Acaso se puede pedir más? Bienvenido al futuro de las tarjetas de crédito. Es muy posible que a partir de ahora no quieras resignarte a quedarte con la tarjeta de crédito que te dio tu banco de siempre. ¡Explora las decenas de mejores opciones!

¿En qué fijarme para obtener las mejores tarjetas de crédito?

¿Ya has tomado la decisión de que quieres ser beneficiario de todas las ventajas que acabamos de explicarte? Bien, pues este es el primer paso, generalmente el que más cuesta de dar, ya que significa un cambio y no todo el mundo es amigo de las novedades (aunque estas supongan una mejora).

Si tienes tu mente abierta y has visto que estás perdiendo dinero y tiempo solicitando tarjetas de crédito que a la postre no te conceden ningún beneficio real, entonces enhorabuena: ya estás preparado para explicarte cómo puedes obtener las mejores tarjetas de crédito.

Para empezar, las tarjetas de crédito de fácil aprobación se solicitan casi siempre por internet. ¿Por qué? Bueno, su propia definición como “fáciles” implica que no tengas que tomarte la molestia de dirigirte en persona a ninguna entidad ni sucursal.

El término “fácil” conlleva que puedas realizar todo el proceso desde el lugar que tu prefieras, desde la solicitud hasta el recibimiento de la tarjeta. Para lo primero solamente necesitas una conexión a internet, como ya te hemos comentado; para lo segundo una dirección postal que tú prefieras donde en un plazo brevísimo tras la aprobación recibirás la tarjeta en su sobre sellado.

A partir de ahí, solamente te hará falta activarla siguiendo las sencillas instrucciones que la entidad te facilitará por adelantado. Todo esto debe ser un proceso fácil y rápido, así que huye de todo aquel que no te garantice la sencillez del procedimiento, que debe ser el mismo que te hemos indicado. Si supone más pasos o más esfuerzo por tu parte, entonces desecha esa opción.

Las tarjetas de fácil y rápida aprobación no te pedirán papeleo complicado y tampoco te darán un periodo de espera largo para valorar tu solicitud. Antes de iniciar la misma tienes que fijarte en qué requisitos piden, si te lo ponen complicado, desiste de la solicitud.

De la misma manera, si no te dan respuesta en el mismo día, no continúes con el procedimiento: no vale la pena. Si estás pidiendo una de estas tarjetas es porque necesitas dinero de forma urgente, así que buscas a alguien que pueda garantizarte rapidez y seguridad en el trámite.

Muy probablemente no querrás sentarte a esperar mientras ellos te dan largas y hacen que te desesperes todavía más, sumando otro problema que no necesitas tener.  Así que no pierdas el tiempo con esa clase de propuestas, sin duda alguna no merece la pena en absoluto.

Gratis significa sin coste ninguno. Cuidado con esto porque a veces, solamente es gratuita la tarjeta en sí, pero tiene gastos ocultos de algún tipo. Investiga bien esto antes de tomar una decisión, ya que es totalmente factible encontrar tarjetas de crédito gratuitas por completo.

Muchas veces la publicidad es engañosa. Prometen una cosa y luego realmente es otra. ¿Cómo evitarlo? Muy sencillo: tienes que leer bien las condiciones antes de aceptar. Ellos están obligados a detallar todas las características, cláusulas e imposiciones por escrito.

Si no tienes por costumbre leértelo todo hasta que entiendas lo que estás aceptando y afirmando, tienes que cambiar de inmediato este mal hábito. Como personas adultas y responsables no nos queda otra que tomar conciencia de la importancia de nuestras propias gestiones económicas.

Ser confiado es una cualidad que te puede reportar muchas satisfacciones en la vida, pero cuando de dinero hablamos, más que una virtud puede llegar a convertirse en un defecto. Repasa una y otra vez todas las condiciones y si todavía te quedan dudas, ¿sabes lo que debes hacer?

Llama por teléfono y pide hablar con un agente especializado, que tenga capacidad para resolverte todas las preguntas e inquietudes que todavía tengas rondándote la cabeza. De esta forma te asegurarás de que has entendido bien todo y te quedarás mucho más tranquilo.

Como puedes ver, las tarjetas de crédito son una forma fantástica de adelantar pagos y poder acceder a bienes de consumo de una forma sencilla. Así que… ¿A qué estás esperando para hacerte con la tuya? ¡Estos consejos te ayudarán a encontrar la mejor!

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